pensemos

Motivos para la indignación en este bendito y "santo" país no faltan. Ahí van unos cuantos:
-los jóvenes, afectados por el paro y la precariedad laboral;
-la incertidumbre que angustia a millones de trabajadores y sus familias;
-la puesta en etredicho de conquistas sociales;
-la especulación inmobiliaria desenfrenada;
-los escándalos de corrupción que implican a nuestros políticos.
Esto es un pequeño extracto del libro que os recomendé ayer de Stephane Hessel, y como comprobaréis son motivos más que suficientes para indignarnos y comprometernos con nuestra sociedad.
Salud y Música.
Adeuuuuuuuuuuu.

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